El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial. Es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales.
Desde su establecimiento en la mayoría de países (aunque la consideración de día festivo fue en muchos casos tardía) por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general, y se celebra en muchos países.
Llamativamente, en Estados Unidos y Canadá no se celebra esta conmemoración. En su lugar se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre en un desfile realizado en Nueva York y organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés). El presidente Grover Cleveland, auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en los Estados Unidos desde 1882. Canadá se unió a conmemorar el primer lunes de septiembre en vez del primero de mayo a partir de 1894.
domingo, 27 de abril de 2014
jueves, 24 de abril de 2014
LAS VÍCTIMAS DE BANGLADESH...
El pais
Hace un siglo, en marzo de 1911, un incendio que mató a 146 costureras en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York -la tierra prometida para aquellas inmigrantes llegadas de Italia y Europa del Este-- cambió para siempre la industrial textil estadounidense: propició leyes de seguridad laboral y estimuló la creación de sindicatos que protegieran a los obreros. Los optimistas confían en que el desastre del Rana Plaza –ocurrido al otro lado del mundo, en Bangladesh, 102 años después pero con algunas similitudes escalofriantes-- genere una transformación similar en una industria globalizada, complejísima, que solo en ese país supone un negocio de 16.000 millones de euros al año y emplea a cuatro millones de personas. Inmediatamente después de la mayor catástrofe industrial de Asia -con 1.134 muertos y 2.500 heridos-- proliferaron iniciativas que un año después se han traducido en algunas mejoras que, si se cumple plenamente lo firmado sobre el papel, podrían sentar las bases de un cambio más profundo.
El salario mínimo, que atrajo a Bangladesh a las grandes marcas en los últimos años porque era el más bajo del mundo, sigue siéndolo aunque tras meses de duras negociaciones fue incrementado en un 77% (hasta los 5.300 taka, 49 euros mensuales). Menos de lo que los sindicatos reclamaban. Los trabajadores de textiles de Camboya, los segundos peor pagados del planeta, han protagonizado en los últimos meses furibundas protestas exigiendo mejoras. Pero las grandes marcas no descansan, siempre están a la búsqueda de países más estables y con mejores precios que les permitan satisfacer la demandas de novedades constantes a precios baratos que exige su clientela. H&M ha anunciado que empezará a surtirse en África subsahariana, en fábricas de Etiopía y Kenia, y otras firmas, explican fuentes del sector, trabajan en India con empleados somalíes. La manufactura textil tiene la virtud de que es muy fácilmente trasladable, basta llevar máquinas de coser hasta donde esté la mano de obra. Birmania, con su transición democrática, es el último Eldorado para el sector.
El mundo
Una mujer espera en la puerta del Centro para la Rehabilitación de los Paralizados de Savar, cerca de Dacca, Bangladesh. Acude casi todos los días desde hace varios meses. Allí ayudaron a su hija a que volviera a caminar sin la pierna que perdió cuando el 24 de abril del año pasado se derrumbó el edificio Rana Plaza, la fábrica donde cosía ropa para marcas occidentales. Aquel desastre acabó con la vida de 1.130 personas y destrozó la de quienes no la perdieron.
"Mi hija no ha vuelto a trabajar, no puede", dice la mujer. Por eso pide una compensación económica. No lo sabe, pero no la encontrará en ese hospital local. A él acudieron muchos de los supervivientes del accidente que sacudió la conciencia del mundo por las condiciones en las que trabajaban sus 5.000 empleados, en su mayoría mujeres. Heridos a los que se les tuvo que amputar algún miembro, heridos con alguna extremidad paralizada, heridos que llevan meses conmocionados.
A ese hospital llegó también Aruti Bala, de 18 años. "No pude escapar, estaba todo oscuro y quedé atrapada bajo un cuerpo muerto que no me dejaba moverme", recuerda sentada en su cama. Estuvo así tres días hasta que fue rescatada. Los doctores trataron de salvarle la pierna, pero al final la cortaron y ahora lleva una prótesis. A veces se pinta las uñas del pie derecho que no es de carne y hueso.
"Ya no siento dolor, pero no puedo llevar una vida normal. No puedo correr y me canso al final del día. Nunca seré como antes", lamenta esta joven que hasta aquel día era costurera por 5.100 takas (48 euros) al mes y 0,20 euros por hora extra.
Hace un siglo, en marzo de 1911, un incendio que mató a 146 costureras en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York -la tierra prometida para aquellas inmigrantes llegadas de Italia y Europa del Este-- cambió para siempre la industrial textil estadounidense: propició leyes de seguridad laboral y estimuló la creación de sindicatos que protegieran a los obreros. Los optimistas confían en que el desastre del Rana Plaza –ocurrido al otro lado del mundo, en Bangladesh, 102 años después pero con algunas similitudes escalofriantes-- genere una transformación similar en una industria globalizada, complejísima, que solo en ese país supone un negocio de 16.000 millones de euros al año y emplea a cuatro millones de personas. Inmediatamente después de la mayor catástrofe industrial de Asia -con 1.134 muertos y 2.500 heridos-- proliferaron iniciativas que un año después se han traducido en algunas mejoras que, si se cumple plenamente lo firmado sobre el papel, podrían sentar las bases de un cambio más profundo.
El salario mínimo, que atrajo a Bangladesh a las grandes marcas en los últimos años porque era el más bajo del mundo, sigue siéndolo aunque tras meses de duras negociaciones fue incrementado en un 77% (hasta los 5.300 taka, 49 euros mensuales). Menos de lo que los sindicatos reclamaban. Los trabajadores de textiles de Camboya, los segundos peor pagados del planeta, han protagonizado en los últimos meses furibundas protestas exigiendo mejoras. Pero las grandes marcas no descansan, siempre están a la búsqueda de países más estables y con mejores precios que les permitan satisfacer la demandas de novedades constantes a precios baratos que exige su clientela. H&M ha anunciado que empezará a surtirse en África subsahariana, en fábricas de Etiopía y Kenia, y otras firmas, explican fuentes del sector, trabajan en India con empleados somalíes. La manufactura textil tiene la virtud de que es muy fácilmente trasladable, basta llevar máquinas de coser hasta donde esté la mano de obra. Birmania, con su transición democrática, es el último Eldorado para el sector.
El mundo
Una mujer espera en la puerta del Centro para la Rehabilitación de los Paralizados de Savar, cerca de Dacca, Bangladesh. Acude casi todos los días desde hace varios meses. Allí ayudaron a su hija a que volviera a caminar sin la pierna que perdió cuando el 24 de abril del año pasado se derrumbó el edificio Rana Plaza, la fábrica donde cosía ropa para marcas occidentales. Aquel desastre acabó con la vida de 1.130 personas y destrozó la de quienes no la perdieron.
"Mi hija no ha vuelto a trabajar, no puede", dice la mujer. Por eso pide una compensación económica. No lo sabe, pero no la encontrará en ese hospital local. A él acudieron muchos de los supervivientes del accidente que sacudió la conciencia del mundo por las condiciones en las que trabajaban sus 5.000 empleados, en su mayoría mujeres. Heridos a los que se les tuvo que amputar algún miembro, heridos con alguna extremidad paralizada, heridos que llevan meses conmocionados.
A ese hospital llegó también Aruti Bala, de 18 años. "No pude escapar, estaba todo oscuro y quedé atrapada bajo un cuerpo muerto que no me dejaba moverme", recuerda sentada en su cama. Estuvo así tres días hasta que fue rescatada. Los doctores trataron de salvarle la pierna, pero al final la cortaron y ahora lleva una prótesis. A veces se pinta las uñas del pie derecho que no es de carne y hueso.
"Ya no siento dolor, pero no puedo llevar una vida normal. No puedo correr y me canso al final del día. Nunca seré como antes", lamenta esta joven que hasta aquel día era costurera por 5.100 takas (48 euros) al mes y 0,20 euros por hora extra.
miércoles, 23 de abril de 2014
Demografia en España
No debe tomarse como casual que los dos artículos más leídos ayer domingo en El Confidencial hicieran referencia a la cuestión demográfica. Uno, bajo el siempre exitoso gancho de la curiosidad, invitaba a los lectores a saber por su cuenta cómo había sido la evolución de los habitantes de su pueblo o ciudad en los últimos años. El segundo, firmado por Carlos Sánchez, vinculaba dos elementos esenciales cómo son población y empleo, tratando de desmontar burdas falacias gubernamentales. Parece que la parte más ilustrada de la población empieza a tomar conciencia de que este no es un factor clave para el futuro de España, sino EL factor clave, que determinará no sólo la viabilidad económica de nuestra economía sino el modo en que quedará configurada. No hay nada que a un servidor le haga más feliz que esta cuestión se sitúe en primera línea de actualidad.
Desde estas líneas hemos escrito en numerosas ocasiones sobre la materia, con una deprimente sensación de prédica en el desierto pese a las terribles consecuencias que se derivan de la inversión de la pirámide poblacional en términos no sólo de sostenibilidad del Estado del bienestar, sino de emprendimiento, innovación y actividad.
Lo hemos hecho desde los principios, como cuando arrancamos el primer viernes de este año con un post sobre el absurdo de políticas proabortistas en un estado que no es capaz de llegar a su tasa de natalidad de reposición (2,1 hijos por mujer en edad fértil; Valor Añadido, "Aborto libre y gratuito, vale: ¿y después?", 03-01-2014).
Y también desde los números, como cuando a finales de noviembre nos hacíamos eco de una aterradora extrapolación del Instituto Nacional de Estadística: en 2017 ya habrá más muertes que neonatos en nuestra geografía, y para 2023 los nacimientos anuales se situarán a niveles del siglo XVIII, cuando el censo de habitantes era un 80% inferior (VA, "Pero quién me manda a mí tener cinco hijos", 27-11-2013).
Permanecer indiferente hacia esa suerte de suicidio demográfico, e incluso fomentarlo, es de una irresponsabilidad política y social intolerable. Lo urgente de los Gamonales varios vuelve a servir de distracción para evitar lo verdaderamente importante: las maternidades se vacían.
No exageramos ni un ápice la relevancia de esta realidad.
No en vano, es la evolución dispar de este factor entre dos macronaciones la que va a permitir a India tomar el relevo de China como primera fuente mundial de riqueza a finales de esta década. O lo que puede provocar una ralentización del fuerte crecimiento asiático de estos últimos años para dar paso a una prolífica África, que comienza a asomar la patita. No se trata sólo de una cuestión cuantitativa, disponibilidad de mano de obra a coste asequible, sino también cualitativa: iniciativa, empuje y deseo de conquistar el mañana. Afecta también al otro elemento que determina la evolución del P.I.B.: la productividad. Pronto se olvida que buena parte de lo sucedido en España durante el venturoso, económicamente hablando, final del Franquismo y arranque de la Transición se debió precisamente a la conjunción de esos elementos humanos, tangibles e intangibles: permitieron la aparición de una amplia y profunda clase media, esa que ahora los bancos centrales, como su predominio de lo financiero sobre lo productivo, se quieren cargar. La desigualdad es mayor que nunca.
Todo lo que sucede en este momento tiene relevantes consecuencias para el futuro. En Estados Unidos empiezan a meter en su ecuación de crecimiento la jubilación de los llamados baby boomers, aquellos que con sus decisiones de consumo e inversión sirvieron para mantener una tasa de actividad suficiente como para que conservara su hegemonía mundial. En banca privada se explica muy bien cuando se habla de fases de acumulación, consolidación y conservación patrimonial, estratos asociados a determinadas franjas de edad y desempeño profesional. En la medida en que la bolsa de integrantes de la última etapa crece, no sólo circula menos el dinero, sino que el papel asistencial del Estado, vía sanidad o pensiones, se multiplica exponencialmente. Una parte sustancial de la sociedad deja de contribuir, pierde iniciativa y vigor y pasa a ser receptora de percepciones públicas o privadas, rentas y dividendos. El éxito colectivo anterior poco importará ante esa realidad geriátrica transversal.
Resulta paradójico que se alabe, desde el punto de vista de la contabilidad exterior, el hecho de que la balanza de rentas en España haya vuelto a ser positiva tras muchos ejercicios con saldo deficitario fruto de las remesas de inmigrantes a sus respectivos lugares de origen. Es, de hecho, una tragedia. Los españoles huyen en busca de las oportunidades que aquí se les niegan y muchos de los que llegaron al calor del boom inmobiliario salen ahora por nuestras fronteras con una mano delante y otra detrás. Vuelve el dinero de fuera mientras que ya no sale tanto como antes. Se van los jóvenes patrios y se vuelven a sus casas aquellos que suponían la última esperanza nacional para lograr superar el problema de falta de nacimientos que nos afecta. Ahora, la solución se antoja casi imposible, al moverse entre lo políticamente incorrecto, y por tanto electoralmente costoso, y lo económicamente inviable, debido a la falta de sentido de Estado de nuestros dirigentes y de fondos disponibles en las arcas de la Administración.
Más antes o después nos daremos cuenta del despropósito presente y, sobre todo, venidero que estamos permitiendo al no abordar el problema de forma prioritaria. Cada día que pasa se pierde ocasión de hacerlo. Y es importante. La demografía es también fisiología y a esta España de nuestros amores está a punto de pasársele el arroz.
Desde estas líneas hemos escrito en numerosas ocasiones sobre la materia, con una deprimente sensación de prédica en el desierto pese a las terribles consecuencias que se derivan de la inversión de la pirámide poblacional en términos no sólo de sostenibilidad del Estado del bienestar, sino de emprendimiento, innovación y actividad.
Lo hemos hecho desde los principios, como cuando arrancamos el primer viernes de este año con un post sobre el absurdo de políticas proabortistas en un estado que no es capaz de llegar a su tasa de natalidad de reposición (2,1 hijos por mujer en edad fértil; Valor Añadido, "Aborto libre y gratuito, vale: ¿y después?", 03-01-2014).
Y también desde los números, como cuando a finales de noviembre nos hacíamos eco de una aterradora extrapolación del Instituto Nacional de Estadística: en 2017 ya habrá más muertes que neonatos en nuestra geografía, y para 2023 los nacimientos anuales se situarán a niveles del siglo XVIII, cuando el censo de habitantes era un 80% inferior (VA, "Pero quién me manda a mí tener cinco hijos", 27-11-2013).
Permanecer indiferente hacia esa suerte de suicidio demográfico, e incluso fomentarlo, es de una irresponsabilidad política y social intolerable. Lo urgente de los Gamonales varios vuelve a servir de distracción para evitar lo verdaderamente importante: las maternidades se vacían.
No exageramos ni un ápice la relevancia de esta realidad.
No en vano, es la evolución dispar de este factor entre dos macronaciones la que va a permitir a India tomar el relevo de China como primera fuente mundial de riqueza a finales de esta década. O lo que puede provocar una ralentización del fuerte crecimiento asiático de estos últimos años para dar paso a una prolífica África, que comienza a asomar la patita. No se trata sólo de una cuestión cuantitativa, disponibilidad de mano de obra a coste asequible, sino también cualitativa: iniciativa, empuje y deseo de conquistar el mañana. Afecta también al otro elemento que determina la evolución del P.I.B.: la productividad. Pronto se olvida que buena parte de lo sucedido en España durante el venturoso, económicamente hablando, final del Franquismo y arranque de la Transición se debió precisamente a la conjunción de esos elementos humanos, tangibles e intangibles: permitieron la aparición de una amplia y profunda clase media, esa que ahora los bancos centrales, como su predominio de lo financiero sobre lo productivo, se quieren cargar. La desigualdad es mayor que nunca.
Todo lo que sucede en este momento tiene relevantes consecuencias para el futuro. En Estados Unidos empiezan a meter en su ecuación de crecimiento la jubilación de los llamados baby boomers, aquellos que con sus decisiones de consumo e inversión sirvieron para mantener una tasa de actividad suficiente como para que conservara su hegemonía mundial. En banca privada se explica muy bien cuando se habla de fases de acumulación, consolidación y conservación patrimonial, estratos asociados a determinadas franjas de edad y desempeño profesional. En la medida en que la bolsa de integrantes de la última etapa crece, no sólo circula menos el dinero, sino que el papel asistencial del Estado, vía sanidad o pensiones, se multiplica exponencialmente. Una parte sustancial de la sociedad deja de contribuir, pierde iniciativa y vigor y pasa a ser receptora de percepciones públicas o privadas, rentas y dividendos. El éxito colectivo anterior poco importará ante esa realidad geriátrica transversal.
Resulta paradójico que se alabe, desde el punto de vista de la contabilidad exterior, el hecho de que la balanza de rentas en España haya vuelto a ser positiva tras muchos ejercicios con saldo deficitario fruto de las remesas de inmigrantes a sus respectivos lugares de origen. Es, de hecho, una tragedia. Los españoles huyen en busca de las oportunidades que aquí se les niegan y muchos de los que llegaron al calor del boom inmobiliario salen ahora por nuestras fronteras con una mano delante y otra detrás. Vuelve el dinero de fuera mientras que ya no sale tanto como antes. Se van los jóvenes patrios y se vuelven a sus casas aquellos que suponían la última esperanza nacional para lograr superar el problema de falta de nacimientos que nos afecta. Ahora, la solución se antoja casi imposible, al moverse entre lo políticamente incorrecto, y por tanto electoralmente costoso, y lo económicamente inviable, debido a la falta de sentido de Estado de nuestros dirigentes y de fondos disponibles en las arcas de la Administración.
Más antes o después nos daremos cuenta del despropósito presente y, sobre todo, venidero que estamos permitiendo al no abordar el problema de forma prioritaria. Cada día que pasa se pierde ocasión de hacerlo. Y es importante. La demografía es también fisiología y a esta España de nuestros amores está a punto de pasársele el arroz.
martes, 22 de abril de 2014
Elena Poniatowska
Elena habla de todo como por ejemplo de cuando ella vivio en mexico, dice que alli habia mucha violencia y la gente tenia mucho miedo siempre hacian frases con ayudas para el otro no eran afirmaciones sino preguntas, y que un dia la hicieron de llorar la llamaban por telefono para intimidarla. Tambien da consejos a los nuevos excritores y explica las diferencias entre escritores y periodistas. Ella ya gano el premio cervantes.
Es feminista ella que antes los demas porque hay mucha violencia para la mujer.
Es feminista ella que antes los demas porque hay mucha violencia para la mujer.
La violencia en mexico
La violencia parece estar siempre presente: recorre las calles, se pasea por los parques, deambula por los caminos y también la encontramos asentada en los hogares.La OMS define la violencia como “el uso" intencional de la fuerza o el poder físico (de hecho o como amenaza) contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o priva
-Tipos de Violencia
• La violencia auto-inflingida
– Comportamiento suicida o autolesiones
• La violencia interpersonal
– Violencia doméstica (violencia en la pareja, maltrato de menores o maltrato de las personas mayores, entre otras)
– Violencia comunitaria (violencia juvenil, violación o ataque sexual por parte de extraños, violencia en establecimientos como escuelas, lugares de trabajo, prisiones y hogares de ancianos, entre
otros)
La tipología de Moser a menudo es utilizada para representar las diferentes expresiones de la violencia y la delincuencia
• Político-institucional:
Violencia institucional del Estado y otras instituciones informales (asesinatos extrajudiciales, limpieza social,
linchamiento)
• Institucional/económica:
Delincuencia organizada e intereses comerciales (intimidación, secuestro, robo a mano armada, tráfico de drogas, actividades de contrabando, tráfico de arma
s, tráfico de prostitutas e inmigrantes
• Económica/Social: Pandillas
(Mara Salvatrucha), violencia colectiva “territorial”, robo o hurto
• Económica:
Delincuencia/Robo (Hurto callejero, robo)
• Sociales:
Violencia doméstica (maltrato hombre-mujer; maltrato
infantil; conflicto intergeneracional)
• Violencia injustificada/rutinaria diaria(ira al volante, peleas de bares y enfrentamientos callejeros
-Tipos de Violencia
• La violencia auto-inflingida
– Comportamiento suicida o autolesiones
• La violencia interpersonal
– Violencia doméstica (violencia en la pareja, maltrato de menores o maltrato de las personas mayores, entre otras)
– Violencia comunitaria (violencia juvenil, violación o ataque sexual por parte de extraños, violencia en establecimientos como escuelas, lugares de trabajo, prisiones y hogares de ancianos, entre
otros)
La tipología de Moser a menudo es utilizada para representar las diferentes expresiones de la violencia y la delincuencia
• Político-institucional:
Violencia institucional del Estado y otras instituciones informales (asesinatos extrajudiciales, limpieza social,
linchamiento)
• Institucional/económica:
Delincuencia organizada e intereses comerciales (intimidación, secuestro, robo a mano armada, tráfico de drogas, actividades de contrabando, tráfico de arma
s, tráfico de prostitutas e inmigrantes
• Económica/Social: Pandillas
(Mara Salvatrucha), violencia colectiva “territorial”, robo o hurto
• Económica:
Delincuencia/Robo (Hurto callejero, robo)
• Sociales:
Violencia doméstica (maltrato hombre-mujer; maltrato
infantil; conflicto intergeneracional)
• Violencia injustificada/rutinaria diaria(ira al volante, peleas de bares y enfrentamientos callejeros
miércoles, 9 de abril de 2014
El anarquismo
El anarquismo no es un estado social en que no hay leyes y el caos domina todo, sino un sistema teórico político que ha tratado de establecer agresivamente lo que escribió Henry David Thoreau: "The government is best which governs least." De este modo, el conocido padre del anarquismo, el ruso Mikhail Bakunin, declaró "Even when it commands the good, [un gobierno] makes this valueless by commanding it; for every command slaps liberty in the face" (Bookchin 26). La filosofía ácrata postula que los seres humanos son capaces de llevar al cabo una sociedad de prosperidad y paz sin una estructura administrativa y artificial impuesta arriba de ellos. Esta sociedad--claramente utópica--sería entretejida por relaciones e intercambios voluntarios y también por la creencia compartida de lo bueno colectivo. "Strictly speaking, anarchism means without authority, rulerless--hence, a stateless society based on self-administration...Anarchism is a great libidinal movement of humanity to shake off the repressive apparatus created by hierarchical society" (Bookchin 17). De la misma manera en que se ve cualquier gobierno como una autoridad y así la cima de una jerarquía social, la mayoría de los anarquistas también rechazaba la existencia de Dios.
El anarquismo está vinculado frecuentemente con la violencia y el terrorismo; sin embargo, la verdad es que más gobiernos (supuestamente) democráticos e igualitarios han ejecutado a los anarquistas--a veces sin un juicio--que los anarquistas han matado por su parte. No obstante, Bakunin recomendó el uso de violencia para anarquizarse el sistema político-social que existía para cambiarlo al anarquismo. (En España, estos actos del terrorismo fueron llamados atentados.) Lo interesante es que ambos Bakunin y Kropotkin previeron una organización pequeña de liderazgo en sus épocas posrevolucionarias.
¿Por qué España? Aunque el anarquismo era un desarrollo político que tenía influencia en muchos países europeos y americanos durante la segunda mitad del siglo XIX, se puede decir sin miedo de equivocarse que solamente en España ocurría una manifestación ácrata que duraba como movimiento por más de sesenta años y representaba una verdadera amenaza para el régimen antiguo. El anarquismo español era de tan fuerza y complejidad que, a diferencia de otras manifestaciones nacionales, produjo conflictos internos entre diferentes escuelas ácratas y aun su propia ideología estética. Entre los autores canónicos de la época que participaron o coquetearon en el anarquismo español se encuentran Ramón de Valle-Inclán, Miguel de Unamuno , «Azorín» y PíoBaroja--los cuatro miembros más ilustres de la llamada Generación de '98.
El anarquismo duraba como fuerza política y social en España entre 1868 y el estallido de la Guerra Civil (1936-1939). Durante este periodo, el anarquismo era más organizado y formidable entre los años 1880 y 1915, pues la guerra mundial y luego el advenimiento de los regímenes totalitarios de Primo de Rivera (1923-1930) y de Francisco Franco (1939-1975) aseguraron que la mayoría de la resistencia política fue oprimida o eliminada. En cuanto al desarrollo prodigioso del anarquismo español, muchos historiadores han cuestionado ¿por qué ocurrió tan extensivamente en este país en lugar de otros? Como plantean Gerald Brenany Raymond Carr, el movimiento obrero ya había existido antes de la famosa llegada del anarquismobakuninista en el otoño de 1868; aún más, la resistencia dura de los industrialistas en contra de los nuevos sindicatos sólo aumentaba el alejamiento de los obreros y su creciente afinidad con el radicalismo. Además,como nos señala Carr, "Whereas socialist unionism tended to appeal to established workers, anarchism was always to attract the new recruits to industry, the rural workers caught in a strange impersonal world, and the artisan displaced and pauperized by industrialization...Sometimes anarchism seems...a protest of the members of a traditional society against the inroads of capitalism" (57). Así Carr caracteriza una gran parte de la identidad de las bases del anarquismo, pues durante la segunda mitad del siglo XIX muchos campesinos llegaban a los centros industriales de España--principalmente Madrid, Bilbao y Barcelona.
La otra manifestación del anarquismo que ocurrió en las zonas rurales de Andalucía ha sido definida como un movimiento social "primitivo" con distintas tendencias milenarias (Hobsbawm 78-9, 83). Brenan nos apunta que la ideología ácrata fue llamada sencillamente "la idea" en Andalucía y "was carried from village to villageby Anarchist 'apostles'" (157). La novela de Vicente Blasco Ibáñez, La bodega (1905), nos presenta el movimiento rural y unos de estos apóstoles llamado simbólicamente Fernando Salvatierra. En el campo, entonces, la influencia religiosa y visiones apocalípticas-revolucionarias tuvieron más que ver con lo que pasó en Andalucía que en las zonas urbanas. De hecho, muchos de los prominentes anarquistas madrileños y catalanes rechazaron catagóricamente la existencia de Dios y así era dificilísimo coordinar los programas de los movimientos rurales y urbanos. El principio ácrata de suma transcendencia era que cada sindicato oregión podía participar en el movimiento por su propia elección; de esta manera, "This freedom of choice has certainly acted often to the advantage of the Government, who have been able to suppress anarchist movements at their leisure in one province after another" (Brenan 146).
Otro factor que ayudaba el desarrollo del anarquismo español al fin de siglo era la presencia extendida de nuevos periódicos y revistas de la naturaleza política e intelectual en las cuidades. Sobre todo, la revista madrileña llamada La revista blanca publicaba muchos ensayos críticos sobre temas políticos, sociales y literarios. El historiador George Richard Esenwein ha planteado que La revista blanca era "the longest-running and perhaps most influential anarquist periodical in Spanish history" (202)

El anarquismo está vinculado frecuentemente con la violencia y el terrorismo; sin embargo, la verdad es que más gobiernos (supuestamente) democráticos e igualitarios han ejecutado a los anarquistas--a veces sin un juicio--que los anarquistas han matado por su parte. No obstante, Bakunin recomendó el uso de violencia para anarquizarse el sistema político-social que existía para cambiarlo al anarquismo. (En España, estos actos del terrorismo fueron llamados atentados.) Lo interesante es que ambos Bakunin y Kropotkin previeron una organización pequeña de liderazgo en sus épocas posrevolucionarias.
¿Por qué España? Aunque el anarquismo era un desarrollo político que tenía influencia en muchos países europeos y americanos durante la segunda mitad del siglo XIX, se puede decir sin miedo de equivocarse que solamente en España ocurría una manifestación ácrata que duraba como movimiento por más de sesenta años y representaba una verdadera amenaza para el régimen antiguo. El anarquismo español era de tan fuerza y complejidad que, a diferencia de otras manifestaciones nacionales, produjo conflictos internos entre diferentes escuelas ácratas y aun su propia ideología estética. Entre los autores canónicos de la época que participaron o coquetearon en el anarquismo español se encuentran Ramón de Valle-Inclán, Miguel de Unamuno , «Azorín» y PíoBaroja--los cuatro miembros más ilustres de la llamada Generación de '98.
El anarquismo duraba como fuerza política y social en España entre 1868 y el estallido de la Guerra Civil (1936-1939). Durante este periodo, el anarquismo era más organizado y formidable entre los años 1880 y 1915, pues la guerra mundial y luego el advenimiento de los regímenes totalitarios de Primo de Rivera (1923-1930) y de Francisco Franco (1939-1975) aseguraron que la mayoría de la resistencia política fue oprimida o eliminada. En cuanto al desarrollo prodigioso del anarquismo español, muchos historiadores han cuestionado ¿por qué ocurrió tan extensivamente en este país en lugar de otros? Como plantean Gerald Brenany Raymond Carr, el movimiento obrero ya había existido antes de la famosa llegada del anarquismobakuninista en el otoño de 1868; aún más, la resistencia dura de los industrialistas en contra de los nuevos sindicatos sólo aumentaba el alejamiento de los obreros y su creciente afinidad con el radicalismo. Además,como nos señala Carr, "Whereas socialist unionism tended to appeal to established workers, anarchism was always to attract the new recruits to industry, the rural workers caught in a strange impersonal world, and the artisan displaced and pauperized by industrialization...Sometimes anarchism seems...a protest of the members of a traditional society against the inroads of capitalism" (57). Así Carr caracteriza una gran parte de la identidad de las bases del anarquismo, pues durante la segunda mitad del siglo XIX muchos campesinos llegaban a los centros industriales de España--principalmente Madrid, Bilbao y Barcelona.
La otra manifestación del anarquismo que ocurrió en las zonas rurales de Andalucía ha sido definida como un movimiento social "primitivo" con distintas tendencias milenarias (Hobsbawm 78-9, 83). Brenan nos apunta que la ideología ácrata fue llamada sencillamente "la idea" en Andalucía y "was carried from village to villageby Anarchist 'apostles'" (157). La novela de Vicente Blasco Ibáñez, La bodega (1905), nos presenta el movimiento rural y unos de estos apóstoles llamado simbólicamente Fernando Salvatierra. En el campo, entonces, la influencia religiosa y visiones apocalípticas-revolucionarias tuvieron más que ver con lo que pasó en Andalucía que en las zonas urbanas. De hecho, muchos de los prominentes anarquistas madrileños y catalanes rechazaron catagóricamente la existencia de Dios y así era dificilísimo coordinar los programas de los movimientos rurales y urbanos. El principio ácrata de suma transcendencia era que cada sindicato oregión podía participar en el movimiento por su propia elección; de esta manera, "This freedom of choice has certainly acted often to the advantage of the Government, who have been able to suppress anarchist movements at their leisure in one province after another" (Brenan 146).
Otro factor que ayudaba el desarrollo del anarquismo español al fin de siglo era la presencia extendida de nuevos periódicos y revistas de la naturaleza política e intelectual en las cuidades. Sobre todo, la revista madrileña llamada La revista blanca publicaba muchos ensayos críticos sobre temas políticos, sociales y literarios. El historiador George Richard Esenwein ha planteado que La revista blanca era "the longest-running and perhaps most influential anarquist periodical in Spanish history" (202)
lunes, 7 de abril de 2014
Resumen de las noticias de los periodicos
Un bebé en la tapia de fusilamientos
Tuvo dos madres, tres nombres y un hijo, José Luis Menoyo, al que nunca reveló su verdadera historia: que el 22 de septiembre de 1937, cuando tenía poco más de un año, dos monjas la habían recogido en la tapia del cementerio de Torrero (Zaragoza) después de que fusilaran a la anarquista (Selina Casas) que le había puesto su primer nombre (Lidia); que en el hospicio la bautizaron como Natividad y que sus padres adoptivos —un médico que había sido movilizado por el bando franquista, y su mujer, ama de casa— la llamaron, finalmente, Aurora. “Me enteré de la historia de mi familia por un libro, porque mi madre nunca me contó nada”, explica Menoyo, de 55 años. “Sentí una tristeza inmensa. Es una historia trágica.
“A los cadáveres se les echaba cal viva y se les juntaba como si fueran arenques”
Los tres últimos testigos del juicio que se sigue en el Tribunal Supremo contra el juez Baltasar Garzón reclamaron este martes que la justicia actúe contra los crímenes del franquismo, después de que representantes de la Memoria Histórica hayan relatado estos días algunos de los más dramáticos episodios que tuvieron que vivir a raíz de las sacas y traslados de sus progenitores, a los que nunca volvieron a ver. “La consigna era que de los rojos no quedase ni rastro y había que hacerlos desaparecer. Era la muerte física además de la desaparición jurídica”. Así lo ha explicado el último testigo en comparecer, Antonio Ontañón Toca, presidente de la asociación Héroes de la República, de Cantabria.
"Los niños jugaban a los fusilamientos"
¿Quién es ese hombre maduro que aparece en las fotos de juventud de Lorca, Dalí y Buñuel? Si esa es la pregunta la respuesta es: José Moreno Villa, un malagueño de 1887 muerto en el exilio de México en 1955. No mucho menor que Juan Ramón Jiménez (le llevaba seis años) ni mayor que Pedro Salinas (al que llevaba cuatro), la manía clasificatoria ha dejado a Moreno Villa fuera de foco. El mismo Rafael Alberti reconoció en La arboleda perdida que cuando se decidió a escribir sus recuerdos, el único referente que tenía para retratar la edad de plata de la cultura española era Vida en claro, la autobiografía que Moreno Villa publicó en 1944, uno de los grandes libros de memorias de la literatura hispánica. La obra es el primer testimonio del mundo roto con el golpe franquista, también el primero que narra la vida en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Allí llegó el escritor y dibujante en 1917 para ejercer como tutor de la casa, y de allí fue evacuado, 20 años después, junto a los intelectuales -Machado entre ellos- que siguieron al Gobierno republicano a Valencia.
Franco, el «amigo» de los judíos
Franco fue muy bueno con los judíos». Esta declaración sorprendería a cualquiera, sobre todo si proviene de un judío. La periodista Yolanda Villaluenga se lo escuchó a un amigo sefardí de París, a cuyo tío le había salvado el Gobierno del dictador. Villaluenga dirige el programa de documentales «Archivos», de Televisión Española, y quedó prendada de una historia difícil de explicar: la España de Franco durante la Segunda Guerra Mundial era la de la lucha contra «el contubernio judeo masónico comunista», pero también el país al que Golda Meir y el presidente del Congreso Mundial Judío, Israel Singer, agradecieron su ayuda durante el Holocausto.
«Franco no fue filosemita ni antisemita», explica Villaluenga en Nueva York, a donde ha venido para presentar su documental «¿Documentos robados? Franco y el Holocausto» en el Festival de Cine Sefardí. «Lo que aplicó fue una política dubitativa y utilitaria de la causa judía».
Durante la guerra, y una vez acabado el conflicto, el discurso del régimen sobre los judíos se adaptó a las circunstancias, cambió de registro en función del interlocutor y fue tan inconsistente que permitió que se salvaran vidas, o lo contrario. Entre 1939 y 1941, 30.000 judíos cruzaron los Pirineos huyendo de Alemania. Se les permitió ir a España por ser un país afín. Con el avance de la guerra, Alemania endureció su postura respecto a los judíos hasta diseñar el Holocausto y no permitir su salida.
El peso de Paracuellos de Jarama
Pese a que Carrillo negó siempre su responsabilidad en la matanza de los miles de presos, las evidencias históricas señalan desde los años sesenta al dirigente comunista.
Carrillo no fue responsabilizado de la matanza de Paracuellos hasta 1960
En 1930, con tan solo 15 años, ya colaboraba como periodista en el diario «El socialista»
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