Las claves para mantener a una empresa en primera línea no pueden ser otras que la educación y la formación
PREGUNTA. ¿Por qué las razones y las justificaciones están tan ausentes de la empresa contemporánea?
RESPUESTA. Los líderes no quieren que los empleados piensen demasiado profunda y críticamente acerca de las cosas, porque esto lleva su tiempo, puede crear conflictos, amenazar a las jerarquías establecidas y, a menudo, conducir a puntos de vista divergentes. Todo esto es visto como muy ineficiente en el corto plazo. Así que para que el trabajo se haga bien y para que dejen de sacudir las estructuras de poder, bloquean la acción comunicativa.
P. Las empresas son conscientes de que viven en un mundo con crecientes riesgos. ¿La estupidez funcional ayuda a marginar a la incertidumbre? ¿La utilizan porque produce certeza?
R. Las organizaciones intentan fabricar certeza en un mundo que es esencialmente incierto y una forma de hacerlo es alentando a que sus empleados creen un falso sentido de seguridad y confianza en sus actividades y proyectos. Y esto se consigue con la estupidez funcional. Impidiendo que la gente haga demasiadas preguntas difíciles, los jefes pueden conseguir que sus empleados confíen en lo que a menudo son empresas altamente inciertas.
P. ¿Es mucho más necesario que nunca aportar seguridad en un mundo que se percibe como inestable y por eso triunfa esta forma de actuar?
R. Dar a la gente un sentido de seguridad y certeza ayuda a lidiar a corto plazo con los temores, los conflictos y preocupaciones. Pero tratar de pacificar el lugar de trabajo a través de la propagación de la estupidez funcional es algo que no va a ser útil mucho tiempo. Los empleados tienen a mano una amplia gama de información disponible. Además, demasiada estupidez funcional da lugar a errores y accidentes.
P. ¿La estupidez funcional es otra forma de decir, como hacen algunos críticos, que en el trabajo no hay bueno ni malo, que "lo bueno es lo que quiere de ti tu jefe”?
R. Parcialmente. La estupidez tiene que ver con seguir siempre lo que tus superiores quieren, y hacer siempre lo que ellos dicen. Pero a menudo tus superiores simplemente están siguiendo lo que otros dicen, por ejemplo copiando lo que otras empresas de éxito están haciendo en su campo. Así que en cierto modo la estupidez funcional es una gran estafa colectiva en la que todos participamos. Todos sabemos que el emperador está desnudo, pero nos resulta más fácil y menos complicado estar de acuerdo con él.
Las empresas de consultoría contratan graduados de las mejores universidades y luego les dan puestos de trabajo que sólo requieren conocimientos muy básicos
P. ¿Por qué en actividades relacionadas con lo simbólico, como el marketing, las relaciones públicas, o las ventas es más frecuente que aparezcan esos comportamientos que en las dedicadas a la producción?
R. Muchas organizaciones gastan importantes cantidades de dinero en la construcción de su marca. Tratan de crear una imagen superficialmente brillante más que de preocuparse de que haya alguna sustancia debajo: en gran medida, porque cuando hay poca sustancia disponible, nada material puede ser usado para juzgar la calidad de un producto o de un servicio. Esto significa que la gente empieza a confiar en las señales de superficie, tales como los logos, los distintivos, las marcas, a pesar de que estas señales externas no son un fiel reflejo de la calidad. Eso sí, otorgan algo de certeza a sus decisiones. Esto es lo que les lleva a creerse estas ideas.
P. ¿Los gerentes prefieren tener cualidades de liderazgo en lugar de capacidades cognitivas? ¿Por qué cada vez hay más gente en las empresas que dicen saber liderar y muchas menos que sepan hacer el trabajo?
R. El problema de contratar gente con cualidades de liderazgo o de gestión en lugar de expertos en áreas concretas de la industria o de la organización se ha convertido en un gran problema en las empresas. La gente piensa a menudo que si puedes gestionar bien una empresa de bienes de consumo, puedes gestionar cualquier cosa, como un departamento gubernamental. Y no es el caso… Una investigación realizada por Amanda Goodall de la Cass Business School ha demostrado que, en promedio, los líderes más exitosos son aquellos que son expertos en su campo particular. Por ejemplo, los mejores jefes de equipo de fútbol también fueron buenos jugadores. Los mejores directores de hospitales fueron también buenos médicos. Sin embargo, la contratación de personas con competencias genéricas se está haciendo a costa de deshacerse de estos expertos.
P. ¿Por qué las empresas buscan trabajadores brillantes y con mucha formación si después los quieren para que no utilicen esas capacidades?
R. Las empresas tienden a contratar a trabajadores inteligentes como divisa del símbolo que utilizan para convencerse a sí mismas -y a sus clientes- de que son unas empresas cuyo conocimiento aporta mucho valor y que por tanto son merecedoras de las elevadas retribuciones que cobran. Sin embargo, sólo una pequeña parte de estos empleados utiliza realmente sus capacidades cognitivas. Por ejemplo, las empresas de consultoría rutinariamente contratan graduados de las mejores universidades y luego les dan puestos de trabajo que sólo requieren conocimientos muy básicos de Excel y Powerpoint. En muchos sentidos, esta tendencia tiene mucho más que ver con la gestión de la propia imagen más que con una realidad
lunes, 17 de febrero de 2014
Toño Velasco
Artista visual, diseñador y docente. Cursó estudios en la Escuela de Arte de Oviedo en la especialidad de Grabado y técnicas de estampación y diseño. Ha sido profesor especialista en proyectos de diseño en la Escuela Superior de Arte del Píncipado de Asturias. Actualmente desarrolla su labor docente de forma particular y es profesor de diseño, arte, diseño y arquitectura para alumnos de altas capacidades para APADAC. Es miembro fundador de la revista satírica Fundición Príncipe de Astucias. Actualmente vive en Oviedo y desarrolla su actividad artística personal, combinando esta tarea con su labor docente y como diseñador gráfico.
La gran burla.
Para su proyecto 'Ensayo sobre la burla', el pintor Toño Velasco empezó pintando a ciudadanos anónimos sacando la lengua y bromeando ante la cámara de fotos
La investigación y la actualidad le llevaron a retratar a los que él considera los responsable de esta crisis.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Pop Art
Richard Hamilton

Richard Hamilton: siempre esta combinando diferentes tipos de colores para hacer diferentes sombras o formas.
Castier-Bresson
.

Castier-Bresson: las hace todas en blanco y negro
Mi opinion es que uno las hace las fotos en blanco y negro y al otro le gusta convinar muchos colores y cosas.
Richard Hamilton: siempre esta combinando diferentes tipos de colores para hacer diferentes sombras o formas.
Castier-Bresson
.
Castier-Bresson: las hace todas en blanco y negro
Mi opinion es que uno las hace las fotos en blanco y negro y al otro le gusta convinar muchos colores y cosas.
lunes, 10 de febrero de 2014
La Alemania Nazi
El atentado del 20 de julio de 1944 fue un intento fallido de asesinar a Adolf Hitler,1 llevado a cabo por un grupo de oficiales de la Wehrmacht (Ejército alemán) organizados por el coronel conde Claus von Stauffenberg como parte de un golpe de estado basado en la denominada Operación Valquiria, un plan operativo de las reservas del ejército a ser puesto en práctica en caso de disturbios civiles o de una sublevación de los millones de esclavos que trabajaban en fábricas alemanas.
Stauffenberg colocó una bomba en una sala de mapas dentro de la Guarida del Lobo, cuartel general de Hitler, donde se encontraba el Führer reunido con sus generales. A pesar de haber estallado la bomba, Hitler solo sufrió heridas leves. Es posible que la muerte de Hitler hubiera terminado con la Segunda Guerra Mundial y salvado a los 10 millones de personas que fallecieron como consecuencia de la guerra entre la fecha del atentado y la capitulación alemana el 8 de mayo de 1945.
Antecedentes[editar · editar código]
El proyecto de derrocar a Adolf Hitler empezó a gestarse de manera difusa y solapada en 1938, por parte de algunos altos oficiales de la Wehrmacht deseosos de evitar una gran guerra a escala europea. Entre estos conspiradores estaban el general Ludwig Beck, antiguo jefe de Estado Mayor, y el mariscal de campo Erwin von Witzleben; sin embargo la indecisión de los generales del ejército Franz Halder y Walther von Brauchitsch impidió ejecutar tales planes, mientras la política de apaciguamiento seguida por Reino Unido y Francia en esos años les desanimaba de realizar un acto concreto contra el régimen nazi.
Tras los resonantes triunfos de la Wehrmacht en las invasiones de Polonia, Noruega, Francia, Bélgica y los Países Bajos, la popularidad de Adolf Hitler aumentó muchísimo entre las masas alemanas y los oficiales de la Wehrmacht no fueron ajenos a tal fenómeno, por lo cual a fines de 1940 se hizo muy difícil reclutar conspiradores decididos a derrocar al régimen triunfante hasta entonces. Los planes se estancaron y los oponentes se dispersaron, a pesar de lo cual los planes no se desecharon a la espera de una nueva oportunidad política.
En 1941, tras el comienzo de la Operación Barbarroja, se forma otro grupo de resistencia dirigido por el coronel Henning von Tresckow, quien trabajaba como parte del Estado Mayor del general Fedor von Bock, su tío. Tresckow pensaba que la guerra contra la Unión Soviética estaba perdida de antemano y que desangraría a Alemania en hombres y recursos, colocándola frente a un abismo como nación. El reclutamiento de opositores era muy difícil. Se hacía con mucha cautela y muy discretamente en las residencias de los cabecillas y fuera de Berlín.
Estado en 2009 de la Guarida del Lobo, lugar de ejecución del atentado
A ello se sumaba el hecho que los destacados triunfos de la Wehrmacht en el frente oriental durante 1941 desanimaron a la mayoría de los oficiales de participar en una conspiración contra Hitler, aun reconociendo el peligro que implicaba para Alemania una guerra contra la Unión Soviética. Desde allí Von Tresckow reclutaba nuevos conspiradores entre la oficialidad germana, pero sus planes no pudieron avanzar mucho debido a los resultados de la Batalla de Moscú en diciembre de 1941, donde el avance alemán fue totalmente detenido por el Ejército Rojo lo cual significó que Hitler le quitara a Fedor von Bock el mando del Grupo de Ejércitos Centro, mientras que el general Walther von Brauchitsch también era relevado del mando de tropas de forma humillante. Tresckow intentó reclutar al general Brauchitsch pero este contestó que no se uniría a ningún grupo disidente; aunque tampoco haría nada por impedir su actuación.
En 1942, Tresckow con ayuda del general Hans Oster logró reclutar en su núcleo de oposición al general Friedrich Olbricht, quien dirigía la oficina principal del ejército en Berlín, controlando allí un sistema de comunicaciones autónomo que unía a las unidades militares de reserva aún estacionadas en territorio de Alemania. A fines de año, Tresckow y Olbricht intentaron asesinar a Hitler con bombas barométricas en dos oportunidades, una en el aeródromo de Smolensk y la otra en Berlín, pero ambos planes fallaron debido al fallo en los artefactos. También buscaron sin éxito unir a su conspiración a los mariscales de campo Erich von Manstein y Gerd von Rundstedt, dos militares veteranos que gozaban de gran prestigio en la Wehrmacht por sus éxitos y conocimientos de táctica en combate, quienes podrían ayudar a un efectivo derrocamiento del régimen nazi y no a un mero asesinato de Hitler y, aunque éstos rehusaron unirse al derrocamiento, no delataron la conspiración.
Las derrotas militares y el retroceso alemán desde 1943 aceleraron los planes de golpe de estado. En la imagen, un soldado soviético ondea una bandera roja tras el triunfo soviético en Stalingrado en febrero de 1943
En 1943, los planes para un golpe de Estado contra el Tercer Reich se vieron favorecidos por el curso tomado por la guerra con la grave derrota de la Batalla de Stalingrado, absolutamente desfavorable para la Alemania nazi, la contraofensiva soviética que culminó en la Batalla de Kursk, y la total derrota germana en África del norte tras la batalla de El Alamein, que propició un ambiente de descontento entre los militares por la dirección de la guerra que hacía Hitler en el frente oriental. A mediados de ese año Tresckow reclutó para la conspiración al coronel Claus von Stauffenberg, herido de guerra en África, quien se mostró dispuesto a realizar personalmente el intento de asesinar a Hitler. Ese año Olbricht sugirió a Tresckow un proyecto de golpe de Estado ya avanzado: la organización estaba basada en un plan aprobado por Hitler en caso de un estado de anarquía.
Había un plan de emergencia militar del Tercer Reich denominado Operación Valkiria, previsto para usar en caso de una revuelta masiva de los obreros extranjeros esclavizados en Alemania o en situación de un grave caos civil en retaguardia debido a los bombardeos aéreos. Dicho plan implicaba la movilización de unidades de la Wehrmacht para restablecer la autoridad y podía usarse según Olbricht para que unidades militares de la reserva tomasen el control de las ciudades arrestando a los líderes nazis, y desarmando a las SS y a la Gestapo tras la muerte de Hitler. Dicho plan debía ser puesto en práctica por el veterano general Friedrich Fromm, jefe de las reservas militares alemanas, y para asegurar el éxito del golpe de Estado era preciso reclutar a Fromm en la conspiración o neutralizarlo en caso necesario, ya que existían dudas acerca de su probable lealtad. Incluso a mediados de 1944 la conspiración obtuvo un nuevo apoyo en el general Karl Heinrich von Stülpnagel, jefe máximo de las guarniciones germanas en Francia, quien ofreció tras la muerte de Hitler tomar el control de París y negociar un armisticio inmediato con las tropas estadounidenses y británicas que avanzaban y con la resistencia francesa. El plan fue aprobado en el círculo de Tresckow, sólo había que dilucidar cómo, dónde y cuándo se iba a llevar a cabo.
Las derrotas de las tropas alemanas entre 1942 e inicios de 1944 en que se desarrollaron los sangrientos combates en Járkov y la matanza en el Cerco de Korsun-Cherkassy dificultaron los planes de asesinar a Hitler, pues éste ya no aparecía en público a diferencia de años pasados y pasaba la mayor parte del tiempo no en Berlín sino en su cuartel general militar conocido como Wolfsschanze ('Guarida del Lobo') situado en Prusia Oriental, o en su refugio alpino de Berchtesgaden. En ambos sitios Hitler estaba muy bien protegido por tropas de la SS y no recibía a nadie personalmente sino a sus colaboradores más cercanos, sobre todo después de que el jefe máximo de las SS, Heinrich Himmler, empezase a sospechar mediante la gestión de la Gestapo respecto de planes entre oficiales de la Wehrmacht para asesinar a Hitler. El plan, debido a este motivo, ya estaba condenado a fracasar si no se cumplía el objetivo máximo, asesinar al líder y apresar a la cúpula nazi.
Stauffenberg colocó una bomba en una sala de mapas dentro de la Guarida del Lobo, cuartel general de Hitler, donde se encontraba el Führer reunido con sus generales. A pesar de haber estallado la bomba, Hitler solo sufrió heridas leves. Es posible que la muerte de Hitler hubiera terminado con la Segunda Guerra Mundial y salvado a los 10 millones de personas que fallecieron como consecuencia de la guerra entre la fecha del atentado y la capitulación alemana el 8 de mayo de 1945.
Antecedentes[editar · editar código]
El proyecto de derrocar a Adolf Hitler empezó a gestarse de manera difusa y solapada en 1938, por parte de algunos altos oficiales de la Wehrmacht deseosos de evitar una gran guerra a escala europea. Entre estos conspiradores estaban el general Ludwig Beck, antiguo jefe de Estado Mayor, y el mariscal de campo Erwin von Witzleben; sin embargo la indecisión de los generales del ejército Franz Halder y Walther von Brauchitsch impidió ejecutar tales planes, mientras la política de apaciguamiento seguida por Reino Unido y Francia en esos años les desanimaba de realizar un acto concreto contra el régimen nazi.
Tras los resonantes triunfos de la Wehrmacht en las invasiones de Polonia, Noruega, Francia, Bélgica y los Países Bajos, la popularidad de Adolf Hitler aumentó muchísimo entre las masas alemanas y los oficiales de la Wehrmacht no fueron ajenos a tal fenómeno, por lo cual a fines de 1940 se hizo muy difícil reclutar conspiradores decididos a derrocar al régimen triunfante hasta entonces. Los planes se estancaron y los oponentes se dispersaron, a pesar de lo cual los planes no se desecharon a la espera de una nueva oportunidad política.
En 1941, tras el comienzo de la Operación Barbarroja, se forma otro grupo de resistencia dirigido por el coronel Henning von Tresckow, quien trabajaba como parte del Estado Mayor del general Fedor von Bock, su tío. Tresckow pensaba que la guerra contra la Unión Soviética estaba perdida de antemano y que desangraría a Alemania en hombres y recursos, colocándola frente a un abismo como nación. El reclutamiento de opositores era muy difícil. Se hacía con mucha cautela y muy discretamente en las residencias de los cabecillas y fuera de Berlín.
Estado en 2009 de la Guarida del Lobo, lugar de ejecución del atentado
A ello se sumaba el hecho que los destacados triunfos de la Wehrmacht en el frente oriental durante 1941 desanimaron a la mayoría de los oficiales de participar en una conspiración contra Hitler, aun reconociendo el peligro que implicaba para Alemania una guerra contra la Unión Soviética. Desde allí Von Tresckow reclutaba nuevos conspiradores entre la oficialidad germana, pero sus planes no pudieron avanzar mucho debido a los resultados de la Batalla de Moscú en diciembre de 1941, donde el avance alemán fue totalmente detenido por el Ejército Rojo lo cual significó que Hitler le quitara a Fedor von Bock el mando del Grupo de Ejércitos Centro, mientras que el general Walther von Brauchitsch también era relevado del mando de tropas de forma humillante. Tresckow intentó reclutar al general Brauchitsch pero este contestó que no se uniría a ningún grupo disidente; aunque tampoco haría nada por impedir su actuación.
En 1942, Tresckow con ayuda del general Hans Oster logró reclutar en su núcleo de oposición al general Friedrich Olbricht, quien dirigía la oficina principal del ejército en Berlín, controlando allí un sistema de comunicaciones autónomo que unía a las unidades militares de reserva aún estacionadas en territorio de Alemania. A fines de año, Tresckow y Olbricht intentaron asesinar a Hitler con bombas barométricas en dos oportunidades, una en el aeródromo de Smolensk y la otra en Berlín, pero ambos planes fallaron debido al fallo en los artefactos. También buscaron sin éxito unir a su conspiración a los mariscales de campo Erich von Manstein y Gerd von Rundstedt, dos militares veteranos que gozaban de gran prestigio en la Wehrmacht por sus éxitos y conocimientos de táctica en combate, quienes podrían ayudar a un efectivo derrocamiento del régimen nazi y no a un mero asesinato de Hitler y, aunque éstos rehusaron unirse al derrocamiento, no delataron la conspiración.
Las derrotas militares y el retroceso alemán desde 1943 aceleraron los planes de golpe de estado. En la imagen, un soldado soviético ondea una bandera roja tras el triunfo soviético en Stalingrado en febrero de 1943
En 1943, los planes para un golpe de Estado contra el Tercer Reich se vieron favorecidos por el curso tomado por la guerra con la grave derrota de la Batalla de Stalingrado, absolutamente desfavorable para la Alemania nazi, la contraofensiva soviética que culminó en la Batalla de Kursk, y la total derrota germana en África del norte tras la batalla de El Alamein, que propició un ambiente de descontento entre los militares por la dirección de la guerra que hacía Hitler en el frente oriental. A mediados de ese año Tresckow reclutó para la conspiración al coronel Claus von Stauffenberg, herido de guerra en África, quien se mostró dispuesto a realizar personalmente el intento de asesinar a Hitler. Ese año Olbricht sugirió a Tresckow un proyecto de golpe de Estado ya avanzado: la organización estaba basada en un plan aprobado por Hitler en caso de un estado de anarquía.
Había un plan de emergencia militar del Tercer Reich denominado Operación Valkiria, previsto para usar en caso de una revuelta masiva de los obreros extranjeros esclavizados en Alemania o en situación de un grave caos civil en retaguardia debido a los bombardeos aéreos. Dicho plan implicaba la movilización de unidades de la Wehrmacht para restablecer la autoridad y podía usarse según Olbricht para que unidades militares de la reserva tomasen el control de las ciudades arrestando a los líderes nazis, y desarmando a las SS y a la Gestapo tras la muerte de Hitler. Dicho plan debía ser puesto en práctica por el veterano general Friedrich Fromm, jefe de las reservas militares alemanas, y para asegurar el éxito del golpe de Estado era preciso reclutar a Fromm en la conspiración o neutralizarlo en caso necesario, ya que existían dudas acerca de su probable lealtad. Incluso a mediados de 1944 la conspiración obtuvo un nuevo apoyo en el general Karl Heinrich von Stülpnagel, jefe máximo de las guarniciones germanas en Francia, quien ofreció tras la muerte de Hitler tomar el control de París y negociar un armisticio inmediato con las tropas estadounidenses y británicas que avanzaban y con la resistencia francesa. El plan fue aprobado en el círculo de Tresckow, sólo había que dilucidar cómo, dónde y cuándo se iba a llevar a cabo.
Las derrotas de las tropas alemanas entre 1942 e inicios de 1944 en que se desarrollaron los sangrientos combates en Járkov y la matanza en el Cerco de Korsun-Cherkassy dificultaron los planes de asesinar a Hitler, pues éste ya no aparecía en público a diferencia de años pasados y pasaba la mayor parte del tiempo no en Berlín sino en su cuartel general militar conocido como Wolfsschanze ('Guarida del Lobo') situado en Prusia Oriental, o en su refugio alpino de Berchtesgaden. En ambos sitios Hitler estaba muy bien protegido por tropas de la SS y no recibía a nadie personalmente sino a sus colaboradores más cercanos, sobre todo después de que el jefe máximo de las SS, Heinrich Himmler, empezase a sospechar mediante la gestión de la Gestapo respecto de planes entre oficiales de la Wehrmacht para asesinar a Hitler. El plan, debido a este motivo, ya estaba condenado a fracasar si no se cumplía el objetivo máximo, asesinar al líder y apresar a la cúpula nazi.
martes, 4 de febrero de 2014
Efectos especiales
Descripcion
Es el encargado de los efectos especiales (sonido), visuales (decorados, imagenes e iluminacion) y de animacion de cualquier tipo de produccion, con el unico objetivo de ayudar a contar una historia. Suelen utilizar nuevas herramientas basadas en el universo digital para complementar lo ya existente en el mundo del cine, la fotografia y las artes escenicas.
Funciones y tareas
El principal objetivo de este profesional es el de imitar, de la forma mas real posible, la realidad para que el resultado sea completamente verosimil. Sus funciones y tareas se basan en el gran avance en la creacion de imagenes, gracias al 3D, tecnica que ahora se encuentra en una fase de gran expansion. Es la funcion de ayudar a contar lo que el creador se ha imaginado
Un esquema del proceso de funciones vinculadas a la produccion seria el siguiente:
1. Lectura del guion. Definicion de efectos a realizar.
2. Preparacion del material necesario. Modelos, referencias, archivo.
3. Trabajo 3D.
4. Asistencia al rodaje. Asesoramiento.
5. Realizacion de los efectos.
6. Trabajo en laboratorio. Copias, etalonados. En la mayoria de los casos el trabajo no acaba en la donde se hacen los efectos sino en los laboratorios. Es alli donde se van a realizar los positivados y las mezclas finales (etalonados, etc.), asi como la eleccion del material que se debe digitalizar y los cortes de negativo.
Tendencias de mercado
Las tendencias del sector son favorables, pero con la aportacion indudable de elementos tecnologicos. La evolucion del sector informatico ha permitido que se puedan llevar a cabo la realizacion de efectos digitales para cine en un tiempo de produccion y a un coste razonables. Actualmente se utilizan estaciones de trabajo especializadas para imagen, aunque ultimamente estan apareciendo ordenadores con la suficiente potencia de calculo.
Es el encargado de los efectos especiales (sonido), visuales (decorados, imagenes e iluminacion) y de animacion de cualquier tipo de produccion, con el unico objetivo de ayudar a contar una historia. Suelen utilizar nuevas herramientas basadas en el universo digital para complementar lo ya existente en el mundo del cine, la fotografia y las artes escenicas.
Funciones y tareas
El principal objetivo de este profesional es el de imitar, de la forma mas real posible, la realidad para que el resultado sea completamente verosimil. Sus funciones y tareas se basan en el gran avance en la creacion de imagenes, gracias al 3D, tecnica que ahora se encuentra en una fase de gran expansion. Es la funcion de ayudar a contar lo que el creador se ha imaginado
Un esquema del proceso de funciones vinculadas a la produccion seria el siguiente:
1. Lectura del guion. Definicion de efectos a realizar.
2. Preparacion del material necesario. Modelos, referencias, archivo.
3. Trabajo 3D.
4. Asistencia al rodaje. Asesoramiento.
5. Realizacion de los efectos.
6. Trabajo en laboratorio. Copias, etalonados. En la mayoria de los casos el trabajo no acaba en la donde se hacen los efectos sino en los laboratorios. Es alli donde se van a realizar los positivados y las mezclas finales (etalonados, etc.), asi como la eleccion del material que se debe digitalizar y los cortes de negativo.
Tendencias de mercado
Las tendencias del sector son favorables, pero con la aportacion indudable de elementos tecnologicos. La evolucion del sector informatico ha permitido que se puedan llevar a cabo la realizacion de efectos digitales para cine en un tiempo de produccion y a un coste razonables. Actualmente se utilizan estaciones de trabajo especializadas para imagen, aunque ultimamente estan apareciendo ordenadores con la suficiente potencia de calculo.
lunes, 3 de febrero de 2014
Los Beneficios del ejercicio
La actividad física regular de intensidad moderada o enérgica reduce de forma notable el riesgo de fallecer a causa de una cardiopatía, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer y otras enfermedades.
Recientes investigaciones han revelado nuevas formas mediante las que el ejercicio habitual reduce el riesgo de cardiopatía y cáncer, ayuda a controlar la diabetes e incluso facilita el aprendizaje.
No obstante, permanecer sentado mucho tiempo puede anular algunas de las ventajas del ejercicio regular para la salud.
Todos sabemos que nos conviene realizar ejercicio. Pero pocos somos conscientes de que su práctica es lo más importante que la mayoría podemos hacer para mejorar o mantener nuestra salud. El movimiento regular no solo disminuye el riesgo de padecer o morir a causa de una cardiopatía, un accidente cerebrovascular o diabetes, sino que también evita ciertos tipos de cáncer, mejora el estado de ánimo, fortalece los huesos y los músculos, aumenta la capacidad pulmonar, reduce el riesgo de caídas y fracturas, y ayuda a mantener el peso corporal. Y estos son solo algunos de los efectos más conocidos.
En los últimos años numerosas investigaciones han ampliado aún más la lista de beneficios. Entre otros aspectos, el ejercicio parece incrementar la capacidad intelectual (en concreto, para llevar a cabo tareas que requieren atención, organización y planificación), reduce los síntomas de la depresión y la ansiedad en algunas personas y potencia la capacidad del sistema inmunitario para detectar y defenderse de ciertos tipos de cáncer. Además, se está dando un paso más allá al describirse los efectos positivos que se producen a escala celular y molecular en ciertas enfermedades, como la ateroesclerosis y la diabetes.
Los estudios que intentan desentrañar las numerosas formas en las que el ejercicio modifica diversos sistemas de nuestro organismo (cardiovascular, digestivo, endocrino y nervioso, por nombrar algunos) revelan que los beneficios se deben sobre todo a los cambios, entre leves y moderados, en muchos aspectos de la fisiología, y no a un gran efecto sobre unos pocos procesos celulares y tisulares.

Recientes investigaciones han revelado nuevas formas mediante las que el ejercicio habitual reduce el riesgo de cardiopatía y cáncer, ayuda a controlar la diabetes e incluso facilita el aprendizaje.
No obstante, permanecer sentado mucho tiempo puede anular algunas de las ventajas del ejercicio regular para la salud.
Todos sabemos que nos conviene realizar ejercicio. Pero pocos somos conscientes de que su práctica es lo más importante que la mayoría podemos hacer para mejorar o mantener nuestra salud. El movimiento regular no solo disminuye el riesgo de padecer o morir a causa de una cardiopatía, un accidente cerebrovascular o diabetes, sino que también evita ciertos tipos de cáncer, mejora el estado de ánimo, fortalece los huesos y los músculos, aumenta la capacidad pulmonar, reduce el riesgo de caídas y fracturas, y ayuda a mantener el peso corporal. Y estos son solo algunos de los efectos más conocidos.
En los últimos años numerosas investigaciones han ampliado aún más la lista de beneficios. Entre otros aspectos, el ejercicio parece incrementar la capacidad intelectual (en concreto, para llevar a cabo tareas que requieren atención, organización y planificación), reduce los síntomas de la depresión y la ansiedad en algunas personas y potencia la capacidad del sistema inmunitario para detectar y defenderse de ciertos tipos de cáncer. Además, se está dando un paso más allá al describirse los efectos positivos que se producen a escala celular y molecular en ciertas enfermedades, como la ateroesclerosis y la diabetes.
Los estudios que intentan desentrañar las numerosas formas en las que el ejercicio modifica diversos sistemas de nuestro organismo (cardiovascular, digestivo, endocrino y nervioso, por nombrar algunos) revelan que los beneficios se deben sobre todo a los cambios, entre leves y moderados, en muchos aspectos de la fisiología, y no a un gran efecto sobre unos pocos procesos celulares y tisulares.
Fiat golpea el orgullo de Italia
Los jefes de la fiat han decidido marcharse, tras la fusio con Chrysler, que consolida al grupo como el septimo contructor de automoviles.y ante una oportunidad así nadie esperaba que los dueños del dinero dudaran en quebrar una historia que empezó a escribirse en 1899 con el nacimiento de la Fabrica Italiana Automobili Torino (FIAT) o agradecieran al Estado italiano los cuartos que ha venido gastándose en los últimos años para apuntalar las plantas ruinosas. El problema más grave, por tanto, no es que ahora la Fiat pase a llamarse CAP (Fiat Chrysler Automobiles) ni siquiera que, por el camino, se ahorre un buen puñado de impuestos al estilo de las grandes firmas tecnológicas. Lo más preocupante es que, en vez de representar la pujanza, la innovación, el gusto y hasta el atrevimiento de un país otrora dispuesto a comerse el mundo, haya pasado a ser el símbolo de un entramado industrial en constante liquidación. La mudanza de la Fiat, además de un aguijonazo al orgullo patrio, ha situado a los italianos frente a un espejo que les devuelve una imagen terrible.
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